miércoles, 9 de febrero de 2011

El papel de la industria farmacéutica en la crisis sanitaria

Constructoras, inmobiliarias, entidades financieras, junto a otras muchas empresas se han visto afectadas por la crisis económica que estamos padeciendo. Pero qué pasa con la industria farmacéutica, porque todos los días estamos hablando de que la crisis afecta a la sanidad, que se ha recortado el presupuesto en materia sanitaria, pero enfermos siguen existiendo, no hay crisis de enfermedad ni mucho menos, y por lo tanto siguen precisando medicamentos, que se siguen prescribiendo sin ningún impedimento. Si no díganme ustedes cuántas compañías farmacéuticas han tenido que hacer una regulación de empleo con esta crisis, o cuantas oficinas de farmacia han tenido que cerrar, bueno alguna habrá pero yo no conozco a ninguna. Por tanto, hoy día, a pesar de la crisis que estamos viviendo, la industria farmacéutica es uno de los negocios más seguros, por lo menos a medio plazo.

No cabe ninguna duda que esta industria ha jugado un importante papel en los avances en el mundo de la salud, ya que emplean todos sus recursos materiales y humanos en la investigación del tratamiento de las enfermedades. Todo este esfuerzo es realizado mientras le sea rentable desde el punto de vista económico, ya que en el momento que no lo sea, se interrumpen las investigaciones y todo se acaba; es decir es un interés interesado, como es lógico en cualquier empresa.

Por tanto, la Industria Farmacéutica que se beneficia directamente de la enfermedad y los enfermos, debería también esforzarse en trabajar de forma conjunta con el gobierno y los profesionales sanitarios valorando las necesidades prioritarias de una sociedad donde siguen habiendo enfermos, donde cada vez se diagnostican más enfermedades más precozmente y, por lo tanto, todo ello produce un aumento continuo de la demanda lo que conlleva un mercado cada vez mayor en la venta de medicamentos.

Ya es hora de que los políticos empiecen a exigir a esta industria que contribuya a la sostenibilidad del sistema sanitario. Que se implique no sólo en la investigación en el tratamiento de enfermedades, sino que den un paso al frente en un aspecto que va más allá incluso de sus propios intereses económicos como es la prevención de la enfermedad, es decir evitar que ésta aparezca. La prevención sanitaria es un tema pendiente en la política sanitaria española, y prueba de ello es que somos el penúltimo país en inversión en prevención sanitaria de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Según un informe publicado por este organismo, sólo se destina a prevención y programas de salud pública un 1,4% del gasto sanitario, frente a la media de todos los países, que se sitúa en un 3,1%. En este sentido, y pese a que gozamos de uno de los mejores sistemas de salud a nivel mundial, no lo somos ni de lejos en materia de prevención, lo que implica que en el futuro seguirán apareciendo las enfermedades por doquier, si no se invierte en políticas preventivas a gran escala en la población.

Estas industrias deberían dejar de gastar dinero en la realización de estudios clínicos sin interés sanitario, y empezar a colaborar con entidades públicas y privadas en el desarrollo de la investigación en España, poniendo fin a esta falta de medios técnicos y humanos que existe para seguir manteniendo una sanidad puntera, evitando que todos aquéllos científicos con valía reconocida salgan a otros países donde puedan desempeñar su labor sin tener que pedir limosna.

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