miércoles, 5 de enero de 2011

La experiencia de publicar en revistas científicas: acerca de un caso

Señor director:

Todavía recuerdo la etapa de que, a última hora, para poder acudir al Congreso Nacional preparabas alguna comunicación, la cual una vez presentada se olvidaba, acumulándola en el curriculum de residente. Y no era de extrañar mi actitud, ya que eso era lo que hacían todos los colegas de la época, quizá debido al poco aliento de los adjuntos de entonces.
Y aún recuerdo las palabras de mi actual Jefe de Servicio, allá por el año 2006, que fue el que en principio me animó a coger las comunicaciones que enviabamos a los Congresos a “pasarlas a papel”. Parece que fue ayer cuando empecé a escribir mis primeras cositas, primero algunas cartas al director, después probé con algunos originales e incluso me atreví con una editorial en inglés. En este momento tengo 69 artículos publicados en Pub Med, de los cuales 31 en este año 2010, además de unos cuantos en proceso de peer review.
El otro día me decía un compañero que había descubierto cómo yo era capaz de poder escribir tantos artículos, unos detrás de otros; y me daba su teoría que era debido a la presencia diaria en mi dieta de los plátanos, los cuales me incrementan los niveles de triptófano y eso hace que se aumente los niveles de serotonina. No se si tendrá algo que ver, pero en algo debe de influir, porque esto no es de fábrica y de hecho en la India se le conoce como la fruta de los sabios.
Bromas aparte, la verdad que tampoco es que sea muy complicado el escribir un artículo, es ponerse y una vez hayas hecho unos cuantos, te hayan rechazado otros muchos, hayas corregido algunos pocos, pues así vas haciendo camino al andar. El publicar en revistas científicas todo el mundo lo considera muy difícil, ya que habitualmente se le deja al residente con menos experiencia el trabajo más duro, la recogida de datos, se les da unas vagas instrucciones y se les deja que, practicamente solos, escriban un artículo. Cuando ha terminado de escribirlo, nos sentimos autorizados a criticarle hasta la última coma, por lo que lo más habitual es que se aburra y que muchos de los trabajos queden aparcados, algunos incluso con importancia científica reconocida en congresos nacionales o internacionales.
Y es una pena, porque la verdad es que tenemos una especialidad privilegiada desde este punto de vista, ya que podemos publicar sobre muchos temas, y en muchas revistas de nuestra o de otras especialidades. Yo así he pasado mis epocas, de mandar cosas a Nefrologia (cuando me dio porque me queria presentar al MIR de nuevo para hacer Nefro), también a Nutrición Hospitalaria, Medicina Clínica, Cirugía Española, revistas de Enfermería y, como no, sobre todo a nuestra Revista, Medicina Intensiva.
La clave no es escribir un buen artículo, sino aquél que sea interesante para el editor de una revista concreta. Así un artículo puede ser rechazado por una revista y aceptado por otra.
Otro hecho que me ha ayudado en este menester son las colaboraciones que he realizado como revisor para las revistas Cirugía Española, Medicina Intensiva y la Journal of Emergencies, Trauma and Shock.
Toda esta labor ha tenido un premio que es tener el honor de ser considerado a participar en el equipo editorial de una revista internacional, la International Journal of Critical Illness and Injury Science, que comienza su andadura este próximo año.
Y, ¿qué más puedo pedir para el próximo año?. Pues que no decaiga el ánimo, porque en esta carrera te ves un poco solo ya que ves que a la gente le cuesta meterse en este mundillo, que por otra parte puede ser un formidable lanzamiento y, de hecho lo es, para darse a conocer (no es mi caso, ni mucho menos, que yo cuanto más desapercibido pase mejor). Porque con esta labor no tienes ninguna recompensa, todo es altruista, no te dan dinero, ni te sirve, por lo menos a corto plazo, para mucho salvo que quieras dedicarte a dar clase en la universidad.
Si es por pedir podría pedir el disponer de un equipo que ayudase a preparar los artículos, a traducirlos al ingles (¡unos cuantos ya me han rechazado por el idioma!), al tratamiento estadístico.... No sueño con dedicarme en exclusiva a este mundo, ya que no soportaría mi vida profesional sin estar al lado del enfermo. Sí que me gustaría que al menos los residentes se contagiaran de este gusanillo y tener alguien en quién apoyarte y, en momentos de vacas flacas (llevo más de un par de meses sin inspiración, con tres o cuatro trabajillos pendientes de terminar para mandar a publicar) te empujen un poco.

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