domingo, 30 de enero de 2011

Que nadie ponga en duda la calidad de la Medicina pública


Con todo esto de la crisis un buen amigo me preguntaba, con gran inquietud, ante un problema de salud, si debía decidirse por la sanidad pública o por la privada. Yo, que conozco bien la sanidad pública le dije que aun cuando la privada sea, en general, mejor que la pública en confort, tiempo de visita más largo, listas de espera más cortas y mejor trato personal, la pública es mucho mejor en la calidad del personal y el apoyo científico tecnológico que la sanidad privada.
De todas formas no le quedaban muchas opciones porque esa misma semana le habían comunicado que iba a engrosar las listas del paro, por lo que ya mi amigo sólo tenía una opción: la sanidad pública. Aquella por la que llevaba cotizando 32 años por si algún día tenía que hacer uso de ella, aquella que todos dicen que es la mejor, que tiene los mayores avances, donde se aplican los mismos tratamientos que los Estados Unidos. Pues bien, mi amigo estaba tranquilo y confiado en que la atención que le darían los profesionales del sistema sanitario público era, como menos, tan buena como la que le podían dar en cualquier otro país desarrollado. Lo que no había tenido en cuenta mi amigo es que una cosa es la atención que te ofrecen los profesionales y otra cosa muy diferente es cuándo y cómo te pueden ofrecer esa atención. Mi amigo no sabía que se había publicado en el BOC de fecha 3 de noviembre la resolución relativa a las medidas extraordinarias para la reducción del gasto en la Comunidad Autónoma de Canarias para el año 2011 que lleva aparejado un recorte de más de 315 millones de € para la Sanidad Pública hecho que nos retrotrae al año 2006. Tampoco conocía que según el indicador más valioso para medir el grado de desarrollo de la sanidad pública española, que es el gasto público sanitario por habitante comparándolo con el grupo de países de la Unión Europea de semejante nivel de desarrollo al nuestro, continuamos estando, junto con Grecia y Portugal, a la cola.
De todas formas, para tranquilizarlo el consejero se congratula por los datos de la Encuesta de la Salud de Canarias 2009, que arrojan un alto nivel de satisfacción (en torno al 85%) de los usuarios del Servicio Canario de Salud, "lo que, según el propio consejero, demuestra que son sólo algunos, los que precisamente con más responsabilidad deberían actuar en estos momentos, los que nos quieren pintar un panorama tan negro".
Quizá el consejero desconocía desconocía todo el tiempo que mi amigo ha estado esperando para que lo vea el médico de cabecera, para que le llamen para hacerse las pruebas que le pidió, después el tiempo de espera tras remitirlo al especialista, el cual solicita otras cuantas pruebas más, hasta que por fín decide que hay que operarse y entonces tiene que apuntarse en lo que llaman "lista de espera". Pero también el consejero le manda un mensaje tranquilizador, aunque haya tardado todo una eternidad hasta ahora, recuerda que de enero a junio de 2010 se consiguió una reducción del 33,8% de las listas de espera quirúrgicas de larga duración (de más de seis meses). Mi amigo se pregunta, con una gran duda que le atenaza el corazón... ¿con el recorte sanitario entonces, quizá no se podrán reducir?.
Con toda esta incertidumbre mi amigo se encuentra con otro buen amigo que conoce en propia carne sus avatares con nuestro sistema sanitario, un grave problema de espalda que aparte de estarle jodiendo vivo, le ha jodido mucho el bolsillo. Le dijo esta frase: "he visto mi vida pasar y escaparse sin provecho, me he sentido impotente, lleno de rabia, he llorado de odio a este sistema; aún así me he sentido tan derrotado a veces que he pensado que mi mejor manera de vivir es estar muerto."

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