viernes, 18 de diciembre de 2009

El estrés en las unidades de cuidados intensivos visto desde tres frentes: pacientes, familia y personal


La Medicina Intensiva es “la especialidad que aplica los conocimientos médicos y de enfermería a la asistencia de pacientes en situación crítica o potencialmente crítica, constituyendo el escalón más avanzado de un esquema gradual de atención al paciente”. Esto provoca tal grado de estrés, observado en tres frentes diferentes pero claramente interrelacionados. Por un lado, el del propio paciente que se enfrenta a una enfermedad grave, por otro, el del familiar que muchas veces de forma brusca ve alterada la armonía familiar con la incertidumbre sobre el futuro de la unidad familiar y, por último, el estrés del personal que trabaja en estas unidades altamente especializadas, en muchas ocasiones, sometidos a una presión asistencial elevada.Es conocido por todos la relación existente entre el estrés y los problemas de salud en los pacientes que ingresan en cuidados intensivos. Un claro ejemplo lo tenemos en los pacientes que ingresan por patología cardíaca, muchos de los cuales sufren un importante estrés en el trabajo, tienen problemas con el hábito tabáquico, a veces con problemas familiares y, muchas veces con una prevalencia importante de trastornos en la conducta alimentaria, con un sobrepeso importante. Existen también, enfermedades con clara relación a hábitos de vida malsanos como los derivados del uso abusivo de alcohol (descompensaciones hepáticas) o del tabaco (agudizaciones de EPOC o del asma). Y como no, no podemos dejar de mencionar los accidentes que ocurren estando bajo los efectos de drogas o alcohol, que derivan en ingresos por patologías críticas3. Si se pudiera empezar a actuar con estos pacientes desde su ingreso, provocaría, sin duda alguna, una reducción en el número de reingresos que pudieran sufrir.Al estrés que ya trae el paciente derivado de su forma de vida se le suma el estrés que sufren por la enfermedad que están padeciendo, por el dolor físico o la incapacidad para poder moverse o comunicarse con el exterior, no se les ofrece una información adecuada sobre lo que les pasa y sufren con la incertidumbre sobre cuánto tiempo van a permanecer allí. Muchas veces existe una falta de preocupación, por parte del profesional sanitario, de cuidar estos aspectos psicológicos de los pacientes, de interesarse por sus problemas y sentimientos; es más, en muchas ocasiones no se les informa de los procedimientos que se les van a realizar ni se les pide el consentimiento e, incluso, suelen desconocer el nombre del médico o de la enfermera/o que les está tratando. Para ello es importante identificar cuales son los aspectos a mejorar en cuanto a la calidad percibida por el paciente, para saber cómo y dónde actuar; una vez identificados habrá que cambiar actitudes y rutinas de trabajo en el profesional que trabaja con los pacientes críticos, necesarios para modificar la opinión que sobre la calidad de cuidados tienen los pacientes que ingresan.El segundo frente de generación de estrés en los Servicios de Cuidados Intensivos es el del familiar del paciente ingresado, que es importante conocer y reconocer, ya que es uno de los lugares del hospital donde los miembros de las familias sufren más, no sólo por la situación que están atravesando, sino también porque en muchas ocasiones no entienden lo que le dicen los médicos provocándoles un enorme trastorno emocional.Por último, no hay que olvidar el estrés que padece el personal que trabaja en los Servicios de Medicina Intensiva, existiendo una relación estrecha entre las condiciones de trabajo con el estrés, la ansiedad, depresión y, en definitiva, su calidad de vida. La tensión que se vive en el trabajo está relacionada íntimamente con la aparición del síndrome del “Burnout”, problema común entre el personal que trabaja en estos Servicios6. Este síndrome se presenta con más probabilidad cuando existen factores de riesgo derivados de la organización del trabajo en un entorno adverso, provocando un agotamiento emocional. La sobrecarga asistencial, la gravedad de los pacientes, la incapacidad de muchos pacientes para comunicarse, el bajo ratio de personal/paciente, etc. pueden llevar a tomar decisiones, con un nivel de presión tal, que conlleva un riesgo potencial a cometer errores, que pueden afectar a la seguridad del paciente. A este estrés laboral se le suma el que por sus horarios de trabajo van a llevar una vida social y familiar irregular, lo que terminará desencadenando el Síndrome de Burnout, caracterizado por la falta de entusiasmo y satisfacción profesional, lo que provocará una atención de baja calidad a los pacientes8. Esta afectación negativa del trabajo sobre la vida familiar, social y sobre la salud emocional del trabajador puede llevarle a adoptar conductas negativas tales como la depresión o dedicarse al consumo abusivo de alcohol o drogas.En conclusión, es necesario poner los medios necesarios para conseguir una mayor satisfacción del paciente que se encuentra en los Servicios de Medicina Intensiva, de los familiares de estos, y del profesional que trabaja con ellos. De este modo, los Servicios de Medicina Intensiva podrían ser un marco idóneo para llevar a cabo programas que identifiquen los problemas implicados en el estrés, sobre los cuales poder intervenir, con el fin de mejorar la salud física y mental del paciente, el familiar y el trabajador, evitando secuelas a corto y largo plazo.

2 comentarios:

  1. Es realmente complicado llegar a controlar todos los aspectos de nuestra vida y, personalmente, sobretodo considero estas tres perspectivas, extremas, lo cual agrava la cosa.
    Para empezar, el estrés del familiar, es inevitable. La preocupación existe en todos nosotros cuando de nuestros seres queridos se trata.
    Ya el del paciente, es algo más subjetivo, todos tenemos miedo a la muerte, y a enfrentarnos e enfermedades que puedan suponer un peligro para nosotros, pero veo más libertad en la forma de tomárselo de cada uno.
    Y por último, el personal médico... Uf, miedo me da. Insensibilidad máxima, hay que tener para no sentirse levemente frustrado si alguna intervención sale mal. El personal está sometido a mucha presión y, eso, de un modo u otro, va a influir, como se ha dicho en la entrada, no solo en el médico, también en el paciente. Mucho mentalizarse, hace falta, y, aunque a veces cueste, algo más de aceptación por parte de los familiares, que tienden a cargar contra el personal en la mayoría de ocasiones, sin ponerse en su piel.
    ¡Muy interesante la entrada, sobretodo para los que, próximamente, si todo va bien, estaremos estudiando Medicina!

    Marcos Fernández Cervantes,
    1ºE de Bach.

    ResponderEliminar
  2. Estimado Marcos:

    te auguro un buen futuro en la medicina porque con la edad que tienes que tengas esa sensibilidad por la medicina es admirable, algun dia si quieres te cuento mi historia de cómo me hize médico. Un saludo

    ResponderEliminar

Pon tu comentario: