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jueves, 12 de abril de 2018

Fin de la primera etapa como intensivistas


Se acaba una etapa, quizá la primera como intensivistas, de dos grandes embriones de la medicina intensiva, los doctores Hugo Rodríguez Pérez y Gilda Oller Carbonell. Estimados amigos, se acaba una época de mucho trabajo, de mucho sufrimiento, pero espero que también de muchas alegrías. Espero, como adjunto del servicio donde han desarrollado este aprendizaje, no haberles defraudado mucho, no se si he sabido transmitirles de la forma adecuada mi entusiasmo por esta especialidad; quizá a veces les pedía más de lo que podían y por eso también les pediría perdón . Creo que han cumplido con las expectativas que yo creía que podían dar; pero sí les digo que la fuerza de la juventud que llevan dentro les puede llevar muy lejos dentro de esta especialidad, eso sí, todo lo lejos que ustedes quieran y puedan. Les echaré de menos como residentes, quizá podamos trabajar juntos como adjuntos, cosa que daría por hecho si dependiera de mí, pero en la vida se que las cosas no siempre son tan fáciles como queramos y, a veces, toca sufrir un poco, sobre todo al principio. Les deseo que cuando lleven lo que yo como intensivistas, es decir las bodas de plata, lleguen con toda la energía y el espíritu fruto de la jovialidad que tienen ahora dentro. Un abrazo público grande para los dos.

martes, 22 de abril de 2014

Bienvenidos a los nuevos MIR

Quiero dar mi bienvenida a los nuevos residentes de Medicina Intensiva que en estos días eligen esta especialidad que los va a acompañar hasta el final de su vida laboral. Algunos me han expresado con mensajes a través de este blog sus inquietudes, sus miedos, pero también como no sus ilusiones a la hora de escoger la especialidad. Recuerdo a uno que pasó por el hospital a preguntar, y una de sus cuestiones principales era si se libraba saliente de guardia, si se podía descansar durante la guardia, si podía seguir llevando una vida normal.....¡Cuánto de fábulas infundadas acerca de nuestra especialidad!, no creo que partan de médicos de nuestra especialidad, sino de otros que nos ven como esos agentes (hablando en términos policiales) de operaciones especiales o difíciles que estamos las 24 horas disponibles a actuar en cualquier lugar y ante cualquier situación que no puede resolver sino nosotros. Conforme pasan los años ya verás que tus miedos se convertirán en temores, no por no haber hecho todo lo que estuviera en tu mano ante cualquier situación sino en el temor a no dominar al 100% todos los aspectos de esta especialidad tan multidisciplinar.
Todos los aspirantes a coger intensivos acaban preguntando ¿usted volvería a hacerse intensivista?. Hombre francamente si lo que se de esta especialidad lo hubiese sabido antes de elegirla, probablemente no, pero no porque no me gusta, todo lo contrario, sino porque quizás me sentiría diminuto ante todos los conocimientos y habilidades necesarias para el desempeño de la especialidad. Pero ahora que la he elegido y llevo ya  más de 20 años en esto, creo que es la especialidad ideal para el médico generalista y activista dentro del hospital; me explico para el médico que no se centra en una parcela de la medicina sino que ve al paciente como un ente global que atraviesa una situación crítica y, además activista, porque en nuestra especialidad no cuenta la espera, estamos siempre luchando con el enfermo contra la enfermedad y la agresión para colocarlo de nuevo, en las mejores condiciones posibles, en la planta de hospitalización.
A nuestra especialidad no le pediría más, lo tenemos todo, quizás algo sí pediría a los poderosos de la Medicina Intensiva y ellos saben a quienes me refiero, más apoyo a las bases, a aquellos que trabajamos a pie de cañón con los pacientes, que desaparezcan las clases sociales y que caigan en la cuenta de que el más importante es el enfermo crítico y, por ende, aquel que le cuida de la mano, aquel que día a día está con el enfermo crítico y sus familias proporcionándole el mayor confort psicológico, además de cuidar su hemodinamia, su función respiratoria, vigilar que el tubo digestivo funcione adecuadamente soportándolo nutricionalmente de forma adecuada y que todo ello culmine con un riñón agradecido.
Un saludo afectuoso