martes, 22 de abril de 2014

Bienvenidos a los nuevos MIR

Quiero dar mi bienvenida a los nuevos residentes de Medicina Intensiva que en estos días eligen esta especialidad que los va a acompañar hasta el final de su vida laboral. Algunos me han expresado con mensajes a través de este blog sus inquietudes, sus miedos, pero también como no sus ilusiones a la hora de escoger la especialidad. Recuerdo a uno que pasó por el hospital a preguntar, y una de sus cuestiones principales era si se libraba saliente de guardia, si se podía descansar durante la guardia, si podía seguir llevando una vida normal.....¡Cuánto de fábulas infundadas acerca de nuestra especialidad!, no creo que partan de médicos de nuestra especialidad, sino de otros que nos ven como esos agentes (hablando en términos policiales) de operaciones especiales o difíciles que estamos las 24 horas disponibles a actuar en cualquier lugar y ante cualquier situación que no puede resolver sino nosotros. Conforme pasan los años ya verás que tus miedos se convertirán en temores, no por no haber hecho todo lo que estuviera en tu mano ante cualquier situación sino en el temor a no dominar al 100% todos los aspectos de esta especialidad tan multidisciplinar.
Todos los aspirantes a coger intensivos acaban preguntando ¿usted volvería a hacerse intensivista?. Hombre francamente si lo que se de esta especialidad lo hubiese sabido antes de elegirla, probablemente no, pero no porque no me gusta, todo lo contrario, sino porque quizás me sentiría diminuto ante todos los conocimientos y habilidades necesarias para el desempeño de la especialidad. Pero ahora que la he elegido y llevo ya  más de 20 años en esto, creo que es la especialidad ideal para el médico generalista y activista dentro del hospital; me explico para el médico que no se centra en una parcela de la medicina sino que ve al paciente como un ente global que atraviesa una situación crítica y, además activista, porque en nuestra especialidad no cuenta la espera, estamos siempre luchando con el enfermo contra la enfermedad y la agresión para colocarlo de nuevo, en las mejores condiciones posibles, en la planta de hospitalización.
A nuestra especialidad no le pediría más, lo tenemos todo, quizás algo sí pediría a los poderosos de la Medicina Intensiva y ellos saben a quienes me refiero, más apoyo a las bases, a aquellos que trabajamos a pie de cañón con los pacientes, que desaparezcan las clases sociales y que caigan en la cuenta de que el más importante es el enfermo crítico y, por ende, aquel que le cuida de la mano, aquel que día a día está con el enfermo crítico y sus familias proporcionándole el mayor confort psicológico, además de cuidar su hemodinamia, su función respiratoria, vigilar que el tubo digestivo funcione adecuadamente soportándolo nutricionalmente de forma adecuada y que todo ello culmine con un riñón agradecido.
Un saludo afectuoso