martes, 26 de julio de 2011

Copago sanitario: tarde o temprano

Luciano Santana
Los ciudadanos y ciudadanas españoles estamos atravesando momentos muy difíciles en cuanto a la economía se refiere; no hay familia que pueda decir que no se haya visto afectada por esta dichosa crisis. Incluso los que tenemos suerte de tener un trabajo para el Estado vemos como mes a mes la nómina se va equiparando a la de años pretéritos, echando abajo todos los acuerdos sindicales conseguidos democráticamente.

Sin embargo, cada vez se habla más de la amenaza de que cuando caigamos enfermo tendremos que pagar por la consulta del médico, lo que quiere decir que con las penurias económicas que estaremos pasando, además se nos va a obligar a pagar cuando un problema de salud nos aceche.

Este sistema de copago va a provocar, sin lugar a dudas, que la sanidad pública vaya desapareciendo poco a poco y dando paso a la sanidad privada, y si no basta con mirar a los países de nuestro entorno, donde algunos han dado entrada a entidades sanitarias privadas y han optado por el pago de consultas, pruebas y días de hospitalización para moderar el gasto.

Así por ejemplo, nuestros vecinos, los franceses tienen, en su mayoría, contratado un seguro complementario que le pague las medicinas o los gastos hospitalarios que no les cubra la seguridad social, que son muchas. Hasta la sanidad pública portuguesa funciona con el sistema de copago, donde la consulta del médico de cabecera cuesta 2 euros, por cada día de hospitalización hay que pagar 5 euros y todas las pruebas que se realizan en los hospitales tienen también una paga que debe ser abonada por los usuarios. El último país en incorporarse a este sistema del copago es el italiano, donde las visitas a un especialista pueden costar de 15 a 20 euros y si el médico considera que no necesitaba acudir a urgencias cobra al paciente 25 euros.

Con este panorama y tal como van las cosas, tarde o temprano, nos llegará el sistema de copago; ¿cuál será el sistema que se aplique?, eso lo veremos en no mucho tiempo. Una de las ideas que circulan es que los pensionistas con más recursos pagarán parte de sus medicinas, como hacen los ciudadanos en activo, medida que será continuada por otras que lo único que conseguirán es que se potencie el que los usuarios se afilien a aseguradoras privadas con lo que la medicina pública irá perdiendo calidad y sólo la utilizarán los pacientes sin recursos.

Esta medida, es incongruente que se este aplicando en nuestros vecinos países y, sin embargo, nuestro país sigue siendo una sanidad que continua ofertando una medicina de calidad a todos los “turistas sanitarios” que siguen viniendo a nuestro país a solventar problemas de salud.

Por todo ello me imagino que los gestores del Servicio Canario de Salud estarán tomando las medidas necesarias para que el sistema del copago sea una medida a instaurar de última necesidad. Espero que esas medidas no se traduzcan en una falta de medios para practicar una medicina de calidad, ni en una pérdida aún mayor del poder adquisitivo de los profesionales, porque entonces ya sabremos que se producirá una huída de éstos hacia la medicina privada.

Mientras los gestores se rompen la cabeza elaborando todas esas medidas, los profesionales deberíamos hacer un acto de reflexión para ver qué medidas de control deben llevarse a cabo para que nuestra sanidad siga siendo de calidad, aunque esas medidas impliquen el que algunos profesionales con cierto poder pierdan ciertos privilegios.

Por último, también esta reflexión debería servir para que los usuarios pensemos qué podemos hacer para evitar que se tengan que llegar a aplicar estas medidas. Así podríamos plantearnos el utilizar los servicios sanitarios sólo cuando sea estrictamente necesario, hacer un uso racional de los medicamentos, no solicitar pruebas complementarias innecesarias, si no se va a acudir a una cita con el especialista comunicarlo para que la aproveche otro enfermo, etc, etc.

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